La esperanza no tiene precio
¿Acaso
entendemos que significa dignidad?
¿Tiene
precio?
Mis ojos se
llenan de dolor al ver la miseria que nos rodea, donde todos son culpables,
pues una sociedad se construye de decisiones individuales, pero simplemente no
queremos ser responsables y asumir las circunstancias, sino que dejamos que
otros carguen la culpa de algo que en definitiva nos destruye a todos.
No se puede
negar lo que ocurre, solo podemos trabajar para cambiarlo, es momento de
reflexionar y preguntarnos ¿Qué es dignidad? Alguien me dijo una vez que
significa tener respeto por sí mismo y no venderse ante nadie.
Entonces veamos
el contexto actual, ¿Nuestros ciudadanos tienen dignidad? O simplemente son
piezas de un tablero, en juego que parece no tener vencedores, pues son
desechables y tirados al olvido. Lo poco no es suficiente y jamás justificara
lo que nos afecta.
Los tiempos
exigen un análisis profundo, interiorizar entre el presente y el futuro, dejar
el pasado en el olvido, pues si vivimos tras la huella del pasado solo
estaremos recorriendo un camino que otros trazaron por ti y es momento de que
el mundo sepa de lo que eres capaz.
Te digo a
ti joven, se intrépido e ingenuo, confía en ese impulso que quizás alocado te
lleva a hacer maravillas, alimenta tu esperanza y deja que tu corazón sea una
nueva fuerza. Llego la era de las acciones, no de esperar que las
circunstancias se den por si solas.
Te invito a
soñar, así como lo hago, dibújate un horizonte más claro que el que otros
definen por ti y no dejes que nadie te diga que algo es imposible, pues existe
un pensamiento que dice que “Lo difícil es alcanzable, cuando se intenta lo
imposible”.
Se agente
de cambio, no critiques, construye, mantén tus valores firmes y siente el mundo
no como un encierro sino como un espacio para definirte más allá de los
prejuicios.
La esperanza es el
alimento del espíritu, depende de ti, como aumenta ese fuego que es capaz de
consumir todo a su paso.
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