Instrumento de Fe

Las bendiciones nos tocan constantemente en la vida, lo que ocurre es que la naturaleza humana tiende ser ciega a la verdad absoluta que yace en el amor de Dios. En muchas circunstancias es mas facil tomar el papel de victima y culpar al projimo y en el peor de los casos culpamos a Dios, quizas por ignorancia, frustracion o dolor.

La gracia de Dios esta en este mundo en todo su esplendor, en la sonrisa de un niño, en el abrazo de una madre y hasta en la perdida de un ser querido. Quizas duele decirlo, pues perder a alguien amado quiebra tu mano en dos, pero cuando entendemos que Jesucristo vencio la muerte y la vida eterna esta consagrada en su nombre, reconocemos que no existe batalla que no pueda ser vencida cuando estamos consagrados a el como nuestro maestro y a nuestro padre Dios.

El ser humano ha buscado diferenciarse en muchos aspectos cuando en realidad somos uno solo, no importa como practiquemos nuestra fe, somos Cristianos e hijos de Dios. Por ello quiero presentar el Salmo 9, que expresa como se vive el amor hacia Dios.

TE alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus a maravillas.
Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo.
Cuando mis enemigos retrocedan, caerán y perecerán delante de ti.
Porque has mantenido mi juicio y mi causa; te has sentado en el trono juzgando con justicia. 
Reprendiste a las naciones, destruiste al impío, a borraste el nombre de ellos
para siempre jamás. 
El enemigo ha llegado a su fin en desolación eterna; y tú derribaste sus ciudades, y su memoria pereció con ellas.
Pero Jehová permanecerá para siempre; ha dispuesto su trono para a juicio.
Y él a juzgará al mundo con justicia; juzgará a los pueblos con equidad.
Y será Jehová refugio para el oprimido, refugio para tiempos de angustia.
Y en ti a confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desampararás a los que te buscan.
Cantad alabanzas a Jehová, que habita en Sión; a proclamad entre los pueblos sus obras.
Porque el que pide cuentas de la sangre se acuerda de ellos; no se olvida del clamor de los afligidos.
Ten misericordia de mí, oh Jehová; mira mi aflicción que me infligen los que me aborrecen; tú, que me levantas de las puertas de la muerte, para que recuente yo todas
tus alabanzas en las puertas de la hija de Sión, y me regocije en tu a salvación.
Se hundieron las naciones en el foso que hicieron; fue atrapado su pie en la red que escondieron.
Jehová se ha dado a conocer por el juicio que hace; en la obra de sus manos es a enlazado el malo.
Los malos serán trasladados al a Seol.

Lo que nos expresa este Salmo, es como debemos alabar a Dios nuestro Padre, Jehova, entiendo que nuestra fe tiene una medida impuesta por el, sobre la cual somos capaces de edificar maravillas, somos prueba de su creacion y de su amor, nos congraciamos con sus obras y  crecemos con sus lecciones. 

Su espiritu habita en nosotros desde el momento de nuestro bautismo y consagracion a su Fe, caminos el sendero que el nos ha designado y nos orientamos hacia el mañana sintiendo el presente en nuestros corazon. 

La Fe nos envuelve y define, no como credo sino como hijos de Dios y humanos, nos alimenta, no existe hambre mas insaciable que el hambre espirtual, que nace de la alabanza y crece con la oracion presente y constante.

Alimentemos nuestra fe, amando a Jehova y digamos que no existe excusa para temer a vivir, pues en el vivir se crece cada dia.


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